La piel actúa como una barrera protectora, así que cualquier daño que sufra aumenta el riesgo de infecciones. Las heridas pueden ser causadas por lesiones, cirugías, presión o fricción. Hay dos tipos de heridas: agudas y crónicas. Una herida aguda es aquella que usualmente cicatriza como debe, dentro de un rango esperado de tiempo. Una herida crónica es aquella que se desarrolla en un período de tiempo más largo.
Ejemplos de heridas crónicas incluyen úlceras por presión (también llamadas llagas), úlceras en las piernas, heridas diabéticas (Incluyendo pie diabético y úlceras diabéticas). Las heridas que tardan en curar, o que no cicatrizan, pueden causar estrés físico y emocional severo. Un buen cuidado de las heridas tiene el objetivo de apoyar el proceso de sanación a través del uso de vendajes, alivio de presión y soluciones nutricionales adecuadas.
Es esencial para asegurar que las células que combaten las infecciones en el cuerpo funcionen correctamente y ayuda a reparar tejido dañado en las heridas.
Otros nutrientes esenciales para el proceso incluyen la arginina, la vitamina C y E, selenio y zinc. Un consumo adecuado de energía en forma de carbohidratos y grasas es también importante, ya que el cuerpo necesita más de lo normal para apoyar el proceso de cicatrización de las heridas. La deshidratación también puede obstaculizar el proceso, así que es esencial asegurarse de consumir muchos líquidos en el transcurso del día.
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La lactancia materna es la mejor forma de nutrición para los bebés y brinda muchos beneficios a los bebés y a las madres. Es importante que al prepararse y durante la lactancia se tenga una alimentación saludable y una dieta balanceada. La combinación de amamantar y alimentar al bebé con biberón en sus primeras semanas de vida puede reducir el suministro de leche materna, y revertir la decisión de no amamantar es difícil. Se deben considerar las implicaciones sociales y económicas de no amamantar. Se deben seguir cuidadosamente todas las instrucciones de preparación y alimentación, ya que una preparación inadecuada podría representar riesgos para la salud del bebé. Consulte siempre a un profesional de la salud para obtener asesoramiento sobre la alimentación infantil y utilice los productos bajo supervisión médica después de considerar todas las opciones de alimentación.